Con la cabeza baja y sin decir palabra, Sara Packer entró a las instalaciones de la policía para rendir testimonio en un brutal caso.
A ella se le acusa de colaborar con su novio, Jacob Sullivan, para deshacerse de los restos de su hija adolescente de 14 años.
Packer es la madre adoptiva de la menor muerta. Y según la confesión de Sullivan, Packer también habría sido testigo de la violación en su casa.
Y que ambos le habrían dado píldoras y luego dejado en un ático caliente para que muriese. Pero aunque estaba confinada, según los documentos, la muchacha no moría.
Por lo que habrían decidido sofocarla hasta la muerte. Para la comunidad, la muerte de la joven ha representado un shock.
