Sucede que los señores Jorge Martínez y Rosendo Matos Pérez eran amigos de la mismo comunidad y estaban acostumbrados a relajar incluso con juegos pesados refiriéndose a infidelidad.
A pesar de que los residentes del lugar intervinieron y les llamaron la atención a ambos para que dejara el pleito, ambos salieron para sus casas a armarse con pistolas y cuando volvieron a encontrarse se enfrentaron a los tiros como en un duelo del viejo oeste.
Jorge Martínez fue llevado a un centro de salud de Higuey donde se encuentra ya estable, mientras que Rosendo Matos Pérez fue sepultado en el cementerio municipal de la comunidad de la Colonia en Miches.
