Olga no llamó a la policía, como casi todo el mundo hubiera hecho en su lugar sino que maniató a Viktor y se lo llevó al fondo del local, donde la mantuvo secuestrado durante dos días.
Lo ató con el cable de una secadora de cabello, lo amordazó y le dijo a los clientes que había llamado a los agentes para que se lo llevaron. Pero mentía. Después de esposarlo y obligarlo a tomar viagra, el ladrón fue utilizado como esclavo sexual durante 48 horas.
Al cabo de ese tiempo, Olga liberó al Viktor que, paradójicamente, se dirigió a la comisaría para realizar la denuncia por violación, después de pasar por el hospital para controlar las lesiones que tenía en su miembro.
